¿Una psicóloga también puede ser insegura?
Probablemente, esta sea una de las entradas más personales que he publicado aquí.
¿Una psicóloga puede sentirse insegura? Sí. Y creo que es algo de lo que hablamos bastante poco dentro de nuestra profesión.
Recuerdo que, cuando empecé a ejercer, una de las cosas que más me preocupaba era hacerlo bien. Salir de una sesión y preguntarme si había hecho las preguntas adecuadas, si podría haber abordado algo de otra manera o si realmente estaba ayudando a esa persona.
¿Por qué nos cuesta tanto reconocerlo?
A veces parece que, por ser psicólogos, deberíamos saber gestionar perfectamente nuestras emociones, tener respuestas para todo y no dudar de nuestras decisiones.
Pero conocer cómo funciona la mente humana no nos hace inmunes a nuestras propias inseguridades.
También nos comparamos, nos exigimos y sentimos miedo a equivocarnos. Especialmente cuando estamos empezando y todavía estamos construyendo nuestra identidad profesional.
¿Y cómo se aprende a confiar en una misma?
Con experiencia, formación, supervisión y, sobre todo, aceptando que no tenemos que saberlo todo.
He aprendido que pedir ayuda, revisar una evaluación o reconocer que algo se escapa de mis competencias no me hace peor psicóloga. Al contrario, forma parte de ejercer con responsabilidad.
Si te interesan estas reflexiones y otros contenidos sobre psicología, puedes seguirme en Instagram @psicologia.conciencia, donde comparto experiencias y recursos de salud mental.
Ser psicóloga no significa ser perfecta emocionalmente
A día de hoy sigo aprendiendo, formándome y cuestionándome cosas y descubriendo nuevas formas de acompañar a quienes confían en mí.
Y si eres profesional de la salud mental y has llegado hasta aquí te dejo un consejo que escuché cuando empecé y me ha ayudado todos estos años: “la seguridad profesional no consiste en no tener dudas, sino en aprender qué hacer con ellas“.
