Autoexigencia: cuando conseguir algo nunca parece suficiente
Consigues algo que llevabas tiempo buscando y, casi sin darte cuenta, ya estás pensando en lo siguiente. Sacas una buena nota, pero podría haber sido mejor. Consigues ascender en el trajo, pero ahora buscas el siguiente logro en la empresa. Terminas una semana agotadora y, aun así, sientes que no has hecho suficiente.
En consulta veo muchas personas que no se consideran perfeccionistas, pero viven con una sensación constante de “podría haber hecho más”.
¿Cómo identificar la autoexigencia?
Ser exigente contigo no tiene por qué ser algo negativo. El problema aparece cuando tus logros nunca parecen suficientes.
Puede que te cueste descansar sin sentir culpa, que minimices lo que consigues, que un error tenga más peso que diez aciertos o que siempre estés buscando el siguiente objetivo.
Una pregunta que suelo plantear es: ¿cuánto tiempo te permites disfrutar de algo antes de empezar a pensar en lo siguiente?
¿La autoexigencia viene de la infancia?
A veces, sí.
No necesariamente porque hayas tenido unos padres muy exigentes. Puede aparecer por haber aprendido desde pequeño que ser responsable, sacar buenas notas, no dar problemas o hacer las cosas bien era una forma de recibir reconocimiento.
Con los años ya no necesitamos que alguien nos exija desde fuera: aprendemos a hacerlo nosotros mismos.
Si este tema te está interesando…
En mi Instagram psicologia.conciencia comparto más contenido sobre ansiedad, autoexigencia, regulación emocional y otros temas que aparecen habitualmente en terapia, además de recursos que puedes aplicar en tu día a día.
¿Cómo puedo trabajar mi autoexigencia?
Trabajarla no significa dejar de tener objetivos o conformarte. Significa aprender a avanzar sin utilizar constantemente la culpa o la crítica como motor.
Empieza observando cómo te hablas cuando te equivocas, diferenciando entre lo que realmente quieres hacer y lo que sientes que deberías hacer, y permitiéndote reconocer tus logros antes de correr hacia el siguiente.
Porque quizá no necesitas conseguir menos. Quizá necesitas aprender a sentir que, a veces, lo que haces y consigues es suficiente.
