Persona con ansiedad anticipatoria sobrepensando situaciones que todavía no han ocurrido

Ansiedad anticipatoria: cuando empiezas a sufrir antes de que pase nada

Hay algo que veo muchísimo en consulta: personas que no solo sufren por lo que les está pasando, sino también por todo lo que podría pasar.

Sobrepiensan antes de una conversación importante. Repasan mentalmente qué van a decir y cómo podría responder la otra persona. Se ponen nerviosas días antes de una cita médica. El domingo ya están pensando en todo lo que puede salir mal durante la semana. O reciben un simple “luego hablamos” y su cabeza empieza a construir diez escenarios diferentes.

Y aunque ninguno de ellos haya ocurrido, el malestar ya es real.

Cuando anticipar se convierte en ansiedad

Anticiparnos es normal. De hecho, nuestro cerebro está preparado para hacerlo: imaginar lo que puede ocurrir nos ayuda a organizarnos y responder mejor ante determinadas situaciones.

El problema aparece cuando esa anticipación deja de ayudarnos y se convierte en un intento constante de tenerlo todo bajo control.

¿Y si pasa esto?
¿Y si me pregunta aquello?
¿Y si sale mal?
¿Y si luego me arrepiento?

Entonces ya no estamos simplemente preparándonos. Estamos intentando resolver en nuestra cabeza situaciones que todavía no existen.


Si has llegado hasta aquí, probablemente este tema te resulte familiar o te haya parecido interesante.

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“Pero si lo pienso, estaré más preparada”

Esta es una idea que escucho bastante en consulta.

Sentimos que darle más vueltas a algo nos permitirá encontrar la respuesta perfecta, prevenir un problema o evitar equivocarnos.

Pero llega un momento en el que pensar más no nos aporta información nueva. Solo genera nuevos escenarios sobre los que seguir pensando.

Y mientras nuestra cabeza intenta adelantarse al futuro, nuestro cuerpo puede empezar a responder como si aquello estuviera ocurriendo ahora: inquietud, tensión, dificultad para dormir, sensación de alerta…

Una pregunta que utilizo mucho

Cuando nos encontramos atrapados en ese bucle, hay una pregunta sencilla que puede ayudarnos:

¿Tengo un problema que resolver ahora mismo o estoy intentando resolver algo que quizá ocurra?

Si hay algo que puedes hacer ahora, hazlo.

Si no lo hay, probablemente seguir pensando no te esté preparando mejor. Solo te está haciendo vivir dos veces una situación: una en tu cabeza y otra, si finalmente ocurre, en la realidad.

No se trata de dejar de pensar

Trabajar la ansiedad anticipatoria no consiste en conseguir que nunca aparezcan pensamientos negativos.

Se trata de aprender a detectar cuándo pensar nos está ayudando y cuándo estamos utilizando el pensamiento como una forma de intentar controlar la incertidumbre.

Porque no necesitamos saber exactamente qué va a pasar para poder confiar en algo mucho más importante:

que podremos afrontar lo que ocurra cuando ocurra.

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